Napoleón Hill dijo
“La mente del hombre logra todo lo que concibe y cree”. Esta sencilla afirmación nos recuerda algo fundamental. El poder del universo está dentro de cada uno de nosotros. Por eso, debemos tener cuidado con lo que colocamos en nuestra mente. El éxito o el fracaso serán la consecuencia de nuestros pensamientos. Ellos, definitivamente, preceden a todas tus acciones.
Para creer en algo antes de que sea una realidad, es necesario tener una fe decidida. Solo así se puede superar lo imposible. Es muy fácil decir “yo creo”. Lo realmente difícil es actuar creyendo, sin tener certeza absoluta de lo que va a pasar. Cuando pones en práctica lo que crees, estás dando un paso hacia el futuro que deseas. Una persona con propósito y un plan claro es simplemente invencible.
Hemos escogido el poderoso factor del TIEMPO como el tema central de este blog. Es increíble cómo puede influir en los resultados que alcanzamos a lo largo de nuestra vida. En cualquier proyecto, la correcta administración del tiempo es lo que separa a los que sueñan de los que cumplen objetivos.

No hay marcha atrás: El valor de tus minutos
Por eso, hoy quiero invitarte a hacer un pacto contigo mismo. Después de leer estas razones, comprométete a no desperdiciar un corto fragmento de vida, salvo que sea parte de tu plan.
- El tiempo no tiene marchas atrás; si no aprovechas tus minutos para conectar tus acciones presentes con la cosecha que deseas recoger, entonces estás frito, porque no hay un hechizo mágico que te permita ir atrás y repetir el día las veces que sean necesarias, hasta que decidas aprender un idioma, conocer un producto, descifrar un sistema, crear una estrategia o actuar sin pereza frente al éxito que esperas alcanzar.
- En principio, puedes usar la técnica de la compensación, mientras desarrollas el HÁBITO de valorar el tiempo. Si descubres que pierdes 1, 2 o 3 horas, compensa invirtiendo 1, 2 o 3 horas en algo que te conecte con lo que deseas lograr. Cuando tengas dominada esta técnica, invierte dos horas por cada hora perdida y verás cómo llega el punto donde el fruto de dar el doble de lo que pierdes te llena de satisfacción y sobre todo de metas cumplidas, sea dinero, bajar de peso o lo que te propongas.
- Al comprender que tus hábitos de pensamiento se convierten en patrones que atraen todas las circunstancias que afectan tu vida a lo largo del tiempo, mantendrás la mente ocupada y conectada con la realidad que deseas, asegurándote de que no quede oportunidad para ocuparte en temores y frustraciones ni en aquello que no deseas.
- Cuando tomas conciencia de que el tiempo que nos ha sido asignado en esta vida es limitado e indefinido, te comprometes en todas las formas posibles a usarlo de tal modo que quienes estén más cerca de ti se beneficien con tu influencia y se sientan inspirados por tu ejemplo a hacer el mejor uso del tiempo.
- Cuando tu tiempo llegue, asegúrate de dejar un legado; no hay que ser un genio como Steve Jobs para que esto suceda, solo debes asegurarte de que después de tu partida quienes te conozcan digan: “Yo quiero valorar mi vida como Juan (tu nombre), aprovechar el tiempo y construir mis logros como él lo hizo”. No necesitas que te construyan una estatua; basta con que reconozcan el respeto que tenías por el tiempo; ese es el mejor legado que podrías dejar.

La técnica de la compensación
En principio, puedes usar la técnica de la compensación mientras desarrollas el hábito de valorar tu jornada. Si descubres que pierdes una, dos o tres horas al día, compénsalas. Invierte esa misma cantidad de tiempo en algo que te conecte directamente con lo que deseas lograr.
Cuando tengas dominada esta técnica, da el siguiente paso. Invierte dos horas por cada hora perdida. Verás cómo llega el punto donde el fruto de dar el doble de lo que pierdes te llena de satisfacción. Sobre todo, te sorprenderás al ver la cantidad de metas cumplidas, ya sea ganar dinero, bajar de peso o lo que te propongas.
Rompiendo patrones para construir un legado
Tus hábitos de pensamiento se convierten en patrones que atraen todas las circunstancias que afectan tu vida. Al comprender esto a lo largo del tiempo, mantendrás la mente ocupada y conectada con la realidad que deseas. De esta forma, te asegurarás de que no quede oportunidad para ocuparte en temores y frustraciones, ni en aquello que no deseas.
El tiempo que nos ha sido asignado en esta vida es limitado e indefinido. Cuando tomas consciencia de esta realidad, te comprometes en todas las formas posibles a usarlo bien. Lo harás de tal modo que quienes estén más cerca de ti se beneficien con tu influencia. Así, ellos se sentirán inspirados por tu ejemplo a hacer el mejor uso de sus propios días.
Cuando tu tiempo llegue, asegúrate de dejar un legado. No hay que ser un genio como Steve Jobs para que esto suceda. Solo debes asegurarte de que, después de tu partida, quienes te conozcan digan con orgullo: “Yo quiero valorar mi vida como Juan, aprovechar el tiempo y construir mi éxito como él lo hizo”. No necesitas que te construyan una estatua. Basta con que reconozcan el respeto profundo que tenías por el tiempo. Ese es el mejor legado que podrías dejar.
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